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El pozo sagrado de Nick Cave

Es un pozo tan doloroso que puede llegar a rechazar a muchos oyentes. De hecho, lo hace. Los expulsa por la vía de lo fácil. Su sonido, sus letras, su propósito inquebrantable contra lo superficial… todo conspira para que el oyente de estímulos fáciles sea rechazado. Todo, indisolublemente unido, es como un ejército que prohíbe el paso a las hordas de oyentes de hoy en día que se les hace largo un disco, que pican de aquí y de allí, que saltan de canción en canción, hacen turismo por las playlists y esperan que una emoción virtual sustituya a otra, como si la vida se resumiese en un algoritmo o se filtrase por la red social. No: Ghosteen no es para ser simplemente oído. Hay que vivirlo sin compasión.

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