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La banca limitará el uso de tarjetas ‘revolving’ si hay un fallo desfavorable

Bodegón de tarjetas de crédito

Bodegón de tarjetas de crédito

El Tribunal Supremo decidirá hoy si los intereses de los préstamos concedidos a través de las tarjetas revolving son o no considerados usura. Este es el primer gran juicio que atraviesa la banca este año. En la actualidad, existen en el mercado más de dos millones de usuarios con esta clase de tarjetas, que les permiten en algunos casos vivir por adelantado, ya que estos plásticos ofrecen un préstamo permanente al consumo de pequeñas, pero con unos altos tipos de interés. Una sentencia contraria a la banca podría derivar en miles de reclamaciones, que llevarían a las entidade financieras a tener que asumir reclamaciones y demandas millonarias.

La nueva sentencia creará jurisprudencia y marcará el futuro de las tarjetas revolving. Si sale favorable para el consumidor, podría abrir la puerta a reclamaciones en masa e incluso a cambiar la forma en la que estos productos se conceden, así como sus características, coinciden fuentes bancarias y los expertos de HelpMyCash. Si no sale favorable para el consumidor, creará desconcierto al no seguir lo que antiguas sentencias han fallado.

Las mismas fuentes coinciden en que si la sentencia da la razón al consumidor “probablemente se endurecerán los requisitos para solicitar tarjetas de crédito e, incluso, se podrían cancelar tarjetas actualmente en circulación si la relación rentabilidad-riesgo ya no es aceptable para los bancos”. Tampoco se descarta que se suban otras comisiones para compensar.

Otras fuentes incluso van más lejos y mantienen que podría ser el fin de las tarjetas revolving. “Hay que tener en cuenta que estas tarjetas son solicitadas en gran parte por consumidores que no podrían acceder a créditos permantener tan rápidos ante su riesgo de impago, razón por la que sus tipos de interés son más altos que las de un préstamo personal. No es comparable”.

Los puntos controvertidos de estos productos son tres, según apunta HelpMyCash. El más destacado es el tipo de interés que aplican. Según los últimos datos del Banco de España, correspondientes a diciembre, el tipo medio de las tarjetas de crédito era del 19,67%. Un interés que casi triplica el interés medio de los créditos al consumo (6,66% de acuerdo con el regulador). Su modalidad de pago también es causa de conflicto, ya que permiten pagar cuotas muy bajas, alargando casi eternamente el reembolso y consiguiendo así que se generen intereses durante muchos años. Por último, la poca transparencia que existe al contratar estos productos. Los consumidores no siempre saben cómo funcionan las tarjetas ‘revolving’, cuánto pagarán en total ni durante cuánto tiempo estarán pagando, lo que complica que tomen una decisión responsable sobre cómo utilizarlas.

El alto tribunal fallará si los intereses, que pueden llegar al 27%, son usureros; el caso abordado es el de WiZink pero afectará a todo el sector.

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